Frutinovelas: cómo el contenido viral convierte el machismo en entretenimiento

Las frutinovelas se han convertido en uno de los contenidos virales más consumidos en redes sociales. Bajo una apariencia absurda y humorística, combinan inteligencia artificial, narrativa emocional bajo el tipo de contenido denominado brain rot, diseñados para captar atención inmediata. Sin embargo, diversos análisis desde la psicología y los estudios de género advierten que estos vídeos no son neutros: reproducen estereotipos sexistas, normalizan relaciones desiguales y se difunden gracias a algoritmos que priorizan el engagement. Entender cómo funcionan es clave para fomentar un consumo digital crítico, especialmente entre adolescentes.

Visa Promig

4/20/202615 min leer

frutinovela_infidelidad_celos_dramasexual
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Si últimamente tu algoritmo te regala historias de naranjas infieles, fresas despechadas, bananas negras que juegan a dos y a tres bandas, melocotones traicionados… no es casualidad. Es el auge de las frutinovelas: microhistorias macrodramáticas creadas con inteligencia artificial que condensan drama, celos y traición en menos de un minuto.

Son rápidas, absurdas y adictivas. y no son tan inocentes como parecen.

No se trata de contenido inocuo ni neutro, porque estos vídeos aparentemente absurdos, cuyos guiones y elaboración son tremendamente inconsistentes y cutres, están transmitiendo ideas sobre cómo son las "verdaderas" relaciones entre hombres y mujeres, quién ostenta el poder o qué comportamientos son habituales o incluso cuáles se consideran "normales". Por lo que no solo entretienen. También enseñan...

No son solo frutas: SON símbolos que tu cerebro reconoce

A simple vista, todo parece un delirio creativo surgido desde la obsesión por los MEMES.

Pero el "casting" de personajes no es casual; Los pepinos y plátanos/bananas no aparecen en escena porque sí, ni las fresas, melocotones o naranjas fueron elegidas al azar entre todas las frutas. Estas primeras elecciones son símbolos culturales bastante reconocibles y que el cerebro identifica en milisegundos.

Este tipo de representación encaja con lo que la psicología denomina teoría de la cosificación (Fredrickson & Roberts, 1997):

  • Pepinos y plátanos → personajes masculinos

  • Fresas o melocotones → personajes femeninos

"Estos elementos no son casuales: funcionan como símbolos sexuales simplificados que el cerebro reconoce de forma casi automática".

Para quien no lo sepa, en muchos talleres de educación sexual se utilizan plátanos o pepinos para explicar cómo poner un preservativo. Y esto lo sé no porque yo los imparta así o porque haya asistido a alguno de ese tipo, sino porque las chicas con las que hablo en los talleres me lo cuentan. Por lo que queda claro que son identificables no solo por cerebros adultos sino también por aquellos que están en proceso de construcción.

De hecho, no hace tanto tiempo que se estrenó la película española KIKI, El Amor se hace, en la que se hace alusión a las frutas como símil de órganos y/o prácticas sexuales. Esta película ya ha sido analizada hace tiempo y hasta Paco León, su director, tuvo que pedir disculpas al haber frivolizado una violación normalizada bajo sumisión química, algo que nos recuerda mucho al caso de Gisèle Pelicot, aunque pretendiese en origen explorar la diversidad sexual y las filias. Y no, no es el único caso. Almodóvar es experto en este tipo de tramas. Pero este es otro melón que abriré en otra ocasión.

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El drama de siempre, en versión ultrarrápida

Las historias siguen un patrón claro y bastante "clásico" de las archiconocidas telenovelas:

  • Mujeres → interesadas, infieles, traidoras, promiscuas, etc

  • Hombres → proveedores, víctimas y habitualmente legitimados incluso cuando engañan

Es el mismo guion de siempre, pero comprimido en segundos.

Las telenovelas clásicas ya jugaban con esta misma metodología: resúmenes eternos, avances interminables y apenas unos minutos de historia nueva. Aun así, funcionaban, porque apelaban a algo muy básico: la necesidad de saber qué pasa después. Por lo que aquello que antes ocupaba capítulos enteros de una telenovela, ahora se resuelve en menos de un minuto… Es decir, que las frutinovelas hacen lo mismo, pero en versión acelerada y continua. Es una especie de clickbait narrativo: cada historia te empuja a la siguiente. Y es que el mecanismo de enganche no ha cambiado tanto puesto que la mayoría de ellas mencionan al acabar que se solicite el capítulo siguiente, puesto que aún no está ni pensado ni mucho menos elaborado.

Todo esto que parece mero entretenimiento, conecta con lo que Pierre Bourdieu denominó violencia simbólica (2000): formas de desigualdad que no se perciben como violencia porque se presentan como normales, inevitables o incluso entretenidas. No se imponen, pero se naturalizan.. Desigualdades que al percibirse como normales… o incluso divertidas, acaban construyendo una realidad y en última instancia se suelen incluso convertir en violencia explícita.

Un pepino por tanto no “es” un cuerpo masculino completo, pero culturalmente se asocia a él; lo mismo ocurre con ciertas frutas y lo femenino. Así que cuando se hace referencia a la teoría de la cosificación, son especialmente las mujeres las que son reducidas a su apariencia o valor sexual.

No se trata de algo innovador en sí mismo. pero si a esta moda se la quiere considerar como "novedad", lo que no lo sería es la idea de la cosificación en sí, sino lo bien que funciona cuando se disfraza de humor absurdo, lo eficaz que resulta cuando se esconde detrás de algo aparentemente ridículo. y que se hace fácilmente viral.

Desgraciadamente esto no se queda en una cuestión estética o en un meme pasajero. La literatura científica ha mostrado que la exposición repetida a este tipo de imágenes influye en cómo percibimos a las personas y las relaciones. Por ejemplo, estudios en psicología social señalan que los medios (en los que se incluyen las Redes Sociales), contribuyen a construir lo que consideramos “normal” en términos de roles de género y sexualidad (Ward & Grower, 2020). Así que cuando estas representaciones se repiten una y otra vez, aunque sea en clave de humor y con relatos aparentemente absurdos, se acaban reforzando estereotipos y moldeando expectativas sobre cómo deben comportarse mujeres y hombres.

Esto se relaciona con procesos de interiorización de normas sociales, donde los mensajes mediáticos contribuyen a construir el imaginario colectivo sobre cómo se relacionan sexoafectivamente hombres y mujeres.

  • Fredrickson, B. L., & Roberts, T.-A. (1997). Objectification theory: Toward understanding women’s lived experiences. Psychology of Women Quarterly, 21(2), 173–206.

  • Ward, L. M., & Grower, P. (2020). Media and the sexualization of youth. Current Opinion in Psychology, 31, 1–5.

Brain rot: eso que no puedes dejar de ver

El término brainrot (“cerebro frito”) es un tipo de contenido rápido, repetitivo y muy estimulante que engancha porque activa el sistema de recompensa del cerebro y reduce el tiempo para pensar críticamente. Vídeos breves, y emocionalmente intensos, que no requieren apenas esfuerzo para entenderse.

Las frutinovelas encajan perfectamente en este tipo de contenido. En pocos segundos concentran drama, conflicto y emociones reconocibles —infidelidad, celos, traición— y suelen terminar con pequeños giros o finales abiertos que invitan a seguir viendo más.

No importa que el guion o las escenas tengan sentido, coherencia o profundidad. Las frutinovelas no están diseñadas para que reflexiones, sino para capten tu atención y que sigas mirando durante el mayor tiempo posible.

El problema no es solo que este contenido enganche, sino cómo lo hace y con qué efectos. Si al principio hablábamos de dopamina y atención—cuando se mencionaba que a nivel científico, este tipo de contenido activa el sistema de recompensa del cerebro (Montag et al., 2019) y reduce la atención sostenida (Ophir et al., 2009)—, ahora podemos entender mejor qué significa eso en la práctica: cuando consumimos este tipo de vídeos de forma continua, no solo estamos pasando el tiempo (más del que imaginamos), estamos entrenando sin darnos cuenta nuestra forma de mirar y de interpretar. Nos acostumbramos a lo rápido, a lo emocional, es decir, a lo simplificado… y, en ese proceso, reducimos la capacidad de detenernos a analizar lo que vemos y lo podemos llegar a integrar con mayor facilidad.

Y si lo que vemos repetidamente son ciertos estereotipos o modelos de relación, esos también se interiorizan sin pasar por nuestro filtro crítico.

  • Montag, C., et al. (2019). Addictive Behaviors Reports, 10.

  • Ophir, E., Nass, C., & Wagner, A. D. (2009). PNAS, 106(37), 15583–15587.

Ya en los años 70, misma década en la que se desarrolló el concepto de violencia simbólica, Susan Brownmiller explicó que la violencia contra las mujeres —especialmente la sexual— no es algo excepcional o anecdótico, sino parte de un sistema que mantiene profundas desigualdades en base al sexo. A partir de ahí, desarrolla el concepto de cultura de la violación: cómo ciertas ideas, relatos y representaciones contribuyen a normalizar la desigualdad y a sostener relaciones de poder, incluso cuando no hay violencia explícita. Muy en línea con Bourdeau, ya que esta idea sostiene que no todo es violencia directa, pero todo forma parte del mismo marco cultural que la hace posible. Y es dentro de este marco donde en fenómeno de las frutinovelas encajan fantásticamente bien.

Por su parte, Rita Segato aporta una idea especialmente útil para entender estos fenómenos: la pedagogía de la crueldad. Con este concepto, señala que la violencia —y, en general, las relaciones de poder— no solo sirven para dominar, sino también para disciplinar, para enseñar. A través de relatos, imágenes y prácticas culturales, se transmiten mensajes sobre el poder y cómo deben ser los roles en función de cada sexo. No hace falta una lección explícita: se aprende mirando.

Porque, aunque no siempre haya violencia explícita, que en algunos casos incluso sí que existe, las frutinovelas repiten constantemente el mismo esquema y aleccionándonos acerca de cómo funciona el mundo. Por lo que no solo estamos viendo historias. Estamos aprendiendo códigos. Y cuando esos códigos se repiten una y otra vez, aunque sea entre risas, emojis y personajes tremendamente exagerados, dejan de parecer ficción… y empiezan a construir lo que entendemos como “normal”.

“No pienses, solo scrolea”

  • Bourdieu, P. (1970). "La dominación masculina".

  • Brownmiller, S. (1975). "Contra nuestra voluntad: hombres, mujeres y violación".

  • Segato, R. L. (2016). "La guerra contra las mujeres". Traficantes de Sueños.

frutinovela_infidelidad_celos_dramasexual
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Hashtags nada casuales

Muchas frutinovelas incluyen etiquetas como:

  • #brainrot

  • #infieles

  • #drama

  • #toxic

Tienen una función clara: activar el algoritmo, ya que estas palabras están asociadas a contenido que genera interacción. Es decir, no describen lo que ves, sino que ayudan a que se vea más. Las posiciona.

El papel de los hashtags va más allá de la visibilidad. También influyen en el tipo de contenido que se produce y se repite. Cuando ciertos temas o etiquetas funcionan bien, es decir, que generan más interacción, las plataformas tienden a priorizarlos. Y eso crea un efecto de retroalimentación: se produce más contenido similar, se consume más, y acaba pareciendo que ese tipo de historias son las más habituales o relevantes.

En el caso de las frutinovelas, esto tiene una consecuencia evidente: no solo se viralizan porque existen, sino que se repiten y se multiplican de manera exponencial porque funcionan. Y lo que funciona, se sigue reproduciendo aunque sature el sistema. He sido testigo del gran aumento y al mismo tiempo de algunas de las variantes o derivaciones que han ido surgiendo y la verdad, no auguro nada bueno de ello.

  • Bucher, T. (2018). If... then: Algorithmic power and politics. Oxford University Press.

  • Cotter, K. (2019). Playing the visibility game. Social Media + Society, 5(1).

  • Gillespie, T. (2014). The relevance of algorithms. In Media technologies. MIT Press.

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Menores: cuando el contenido mal-educa

Este tipo de contenido lo consumen también niños, niñas y adolescentes en pleno proceso de construcción de identidad, una etapa especialmente sensible a los estímulos del entorno.

Diversas investigaciones en neurociencia y psicología del desarrollo han mostrado que muchos de estos contenidos digitales están diseñados para activar el sistema de recompensa del cerebro, como ya hemos visto anteriormente, particularmente los circuitos dopaminérgicos implicados en el refuerzo conductual (Montag & Diefenbach, 2018; Sociedad Española de Neurología, 2025). El desplazamiento infinito, la novedad constante y la gratificación inmediata generan patrones de consumo basados en recompensas rápidas e impredecibles, similares a los descritos en otras conductas potencialmente adictivas.

En menores, cuyo cerebro aún está en pleno desarrollo, el impacto es mayor, puesto que la alteración se produce especialmente en áreas como la corteza prefrontal, responsable del control de impulsos. Y este mecanismo puede traducirse en:

  • dificultad para desconectar

  • irritabilidad cuando no hay acceso a estímulos

  • necesidad creciente de consumo

En este sentido, la evidencia sugiere que no se trata únicamente de entretenimiento, sino de dinámicas que pueden favorecer patrones de uso compulsivo (Kuss & Griffiths, 2017).

Además, el consumo intensivo de contenidos digitales de este tipo, se asocia con dificultades en la regulación emocional y en la capacidad atencional, que además desactiva el pensamiento crítico. Revisiones recientes señalan un aumento de síntomas como ansiedad, apatía o irritabilidad cuando el uso es excesivo o sustituye actividades fundamentales para el desarrollo, como el juego libre, la interacción social o el descanso reparador (Odgers & Jensen, 2020).

Por otro lado, la exposición continuada a estímulos breves y cambiantes entrena al cerebro para responder a recompensas inmediatas, lo que puede dificultar posteriormente tareas que requieren concentración sostenida, como la lectura o el aprendizaje académico, además de que dicha alteración interrumpe el descanso y por tanto el poder de concentración. Este fenómeno se ha relacionado con una menor tolerancia a la frustración y con alteraciones en funciones ejecutivas clave, como la memoria de trabajo o la planificación (Christakis, 2016).

Este aspecto es especialmente relevante si consideramos que durante la infancia y la adolescencia se consolidan estas funciones cognitivas, fundamentales para el desarrollo autónomo de las personas.

Y hasta aquí tendríamos suficientes motivos de peso para diagnosticar como tremendamente negativos estos contenidos, pero resulta que el impacto no es solo cognitivo. Tal y como se ha señalado anteriormente, muchos de estos contenidos reproducen de forma reiterada:

  • estereotipos de género

  • relaciones basadas en celos o control

  • dinámicas afectivas desiguales

La evidencia en psicología social y de los medios muestra que la exposición repetida a este tipo de representaciones favorece su interiorización y asunción, influyendo en las creencias, actitudes y expectativas relacionales de la población infanto-juvenil(Ward & Grower, 2020).

  • Christakis, D. A. (2016). Interactive media use at younger than the age of 2 years. JAMA Pediatrics, 170(5), 399–400. https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2016.0231

  • Kardefelt-Winther, D. (2017). How does the time children spend using digital technology impact their mental well-being? UNICEF.

  • Kuss, D. J., & Griffiths, M. D. (2017). Social networking sites and addiction. International Journal of Environmental Research and Public Health, 14(3), 311. https://doi.org/10.3390/ijerph14030311

  • Montag, C., & Diefenbach, S. (2018). Towards Homo Digitalis. Addictive Behaviors Reports, 7, 1–4.

  • Odgers, C. L., & Jensen, M. R. (2020). Adolescent mental health in the digital age. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 61(3), 336–348.

  • Sociedad Española de Neurología. (2025). Impacto de las redes sociales en la salud cerebral.

  • Ward, L. M., & Grower, P. (2020). Media and sexualization. Current Opinion in Psychology, 36, 1–5.

  • Martínez, S. (2025). Brain rot: qué es y cómo afecta a niños y adolescentes. Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/desarrollo/brain-rot-que-es-como-afecta-a-ninos-y-adolescentes

  • Sociedad Española de Neurología. (2025). Impacto de las redes sociales en la salud cerebral. https://www.sen.es

  • Sanz Blasco, S. (2025). Brain Rot y consumo digital. Asociación Educar.

  • RTVE. (2026). Impacto de redes sociales en ansiedad adolescente.

  • Euronews. (2026). Relación entre redes sociales y salud mental.

  • Cadena SER. (2026). Uso problemático de redes y depresión en menores.

  • El País. (2025). Adicción a pantallas y salud mental juvenil.

Las marcas también se suben al carro

Cada vez más empresas están aprovechando el tirón de las frutinovelas para sus campañas. Replican el formato porque ya viene optimizado para viralizarse: rápido, emocional y fácil de consumir.

El problema es que muchas reproducen también sus estereotipos, amplificando estos mensajes bajo apariencia de humor o creatividad, sin escrúpulo ninguno. Podría traer aquí algunos ejemplos bastante ejemplificantes, pero os ahorraré esa publicidad gratuita con contenido poco aconsejable, ;)

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Entonces, ¿qué hacemos?

Frente a esta 'fantasía' de escenario , la respuesta no puede ser la prohibición. La evidencia científica coincide en que las estrategias restrictivas, por sí solas, no reducen el problema y pueden incluso desplazarlo o intensificarlo (Kardefelt-Winther, 2017).

La cuestión, por tanto, no es eliminar el acceso, por muchas ganas que tengamos, sino transformar la relación que niñas, niños y adolescentes establecen con los contenidos digitales. Necesitamos realizar un abordaje más completo e integral.

1. Alfabetización mediática crítica

No basta con no acceder bajo amenaza de castigo o consumir menos: es imprescindible comprender lo que se consume. Y por eso es tan importante esta primera acción.

Esto implica trabajar algunos aspectos ya comentados para que puedan:

  • identificar cómo funcionan los algoritmos

  • reconocer contenido diseñado para enganchar

  • cuestionar estereotipos y narrativas simplificadas

La evidencia muestra que la alfabetización mediática mejora la capacidad crítica y reduce la influencia de contenidos problemáticos (Jeong et al., 2012). Porque cuando entiendes el mecanismo, cambia la forma en que lo consumes.

2. Entrenamiento en autorregulación

Dado que el problema está vinculado al sistema de recompensa, es fundamental fortalecer habilidades como:

  • control de impulsos

  • gestión del tiempo

  • tolerancia a la frustración

¿Pero cómo se hace esto?. Esto no se algo que se adquiera de forma espontánea: se entrena. Pero se puede hacer como un entrenamiento dirigido e impositivo o bien motivador, como cuando jugamos mientras practicamos ejercicio. Lo que sí es fundamental es tener presente, que especialmente en menores, donde la corteza prefrontal aún está en desarrollo, el acompañamiento adulto es determinante.

3. Acompañamiento adulto activo

No se trata únicamente de vigilar, sino de compartir y dialogar sobre el contenido, puesto que a diferencia del porno, se trata de vídeos aparentemente inofensivos (en algunos casos) , pero pueden servir para establecer una conversación crítica sin juicio hacia las y los menores. Ya que las investigaciones diferencian entre la mediación restrictiva (menos eficaz) y la mediación activa (más eficaz), esta última basada precisamente en conversación, contextualización y pensamiento crítico, asociada a mejores resultados en bienestar y aprendizaje (Nathanson, 2001).

También es importante tener en cuenta que no todos los contenidos son iguales. Por eso, además es necesario abordar:

  • los modelos relacionales que se consumen

  • los estereotipos que se reproducen

  • las narrativas que se normalizan

¿Te interesaría trabajar esto en el aula a través de talleres o asesoramiento para abordarlo en casa?

A pesar de que el fenómeno de las FRUTINOVELAS es muy reciente, ya que a fecha de hoy no lleva ni un mes desde la primera publicación (al menos tal y como las conocemos), ya en menos de 30 días hemos visto que ha crecido como la espuma. Como Técnica superior en promoción de la Igualdad de género, soy consciente, como lo son mis compañeras y compañeros de profesión, que este es un asunto aparente menor, pero de urgente abordaje por las numerosas consecuencias negativas que va a provocar.

Es por ello que si me lees y necesitas asesoramiento, estaré encantada de atenderte. Aunque adelanto, a modo de recomendación, que lo ideal es abordarlo en lugar de manera individual, de modo grupal, ya sea a través formación a familias, a profesionales y/o a través de talleres coeducativos que pueden servir como punto de partida.

De hecho, la semana pasada participé en unos talleres de Coeducación Afectivo-sexual y tengo algo que comentarte.

El segundo día de las tres sesiones impartidas, vino Victoria Maso de A Punt, porque tenían interés en abordar este asunto. Hicimos una pequeña entrevista y el resultado, aunque breve, al menos enmarcó la problemática y le dio algo de visibilidad entre todo el caos informativo al respecto. La mayoría de los programas hablan entre risas de esta moda viral.

https://www.apuntmedia.es/noticies/societat/video-frutinovel-un-nou-fenomen-viral-masclisme_1_1861672.html

Aproveché esta cuestión y de manera improvisada, utilicé este corte de la televisión para trabajarlo al final de la tercera y última sesión. Mi sorpresa fue comprobar que tanto los niños como las niñas de 6º de primaria las conocían y decían estar de acuerdo con los estereotipos, cuando un día antes habíamos justo hablado de los estereotipos de género y parece que lo tenían meridianamente claro. Esto solo hace que reafirmar la necesidad de abordaje, porque se cuela de una manera muy sutil y perversa en las mentes más inocentes.

Nota: Es curioso (o no tanto) que incluso indicando a la IA que produzca un poster con parámetros no sexistas, precisamente para señalar el impacto, acabe haciendo algo que representa que refuerza los estereotipos de género a través del color y los gestos y con un lenguaje sexista. Pero de nuevo, esto es otro melonazo que ya abriré más adelante, ja,ja.

También estoy desarrollando una guía práctica, además de los talleres coeducativos, basados en este tipo de contenidos, con actividades adaptadas a diferentes edades, ya que en realidad, como vengo repitiendo durante todo el post, no es algo tan novedoso como nos creemos y por suerte ya tenía marco teórico y base suficiente para poder generar ese documento de ayuda.

Si te interesa aplicarlo en tu centro educativo, entidad o proyecto, puedes escribirme y lo adaptaré con rigor científico y con humor, para que sea aún más fácil de trabajarlo.

Puedes escribirme aquí: tecnicapromig@gmail.com

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